El mundo entero quedó sorprendido con los hechos que se protagonizaron semanas pasadas en Egipto y considero que ni el mismo Hosni Mubarak se imaginaba lo cierta que podría ser la frase: “La unión hace la fuerza”. Durante 18 días un pueblo se levantó en contra de su líder más importante, Egipto demostró cómo la sociedad civil puede reclamar sus derechos, unirse y formar una masa social lo suficientemente fuerte para destituir a quien se mantuvo casi 30 años en el poder, Hosni Mubarak.
Mientras que los medios de comunicación transmitían en directo las miles de personas reunidas en las principales plazas exigiendo la renuncia de su mandatario, analizaba lo importante que llega a ser la democracia en la sociedad actual, hechos como el que estoy mencionando, me reafirman la satisfacción de saber que Colombia no llegó a una segunda reelección y que a pesar de todo, se preservó en algo la democracia.
Según he entendido en la información ofrecida sobre Mubarak, éste llegó al poder como una fuerza renovadora para el pueblo egipcio después del asesinato de Anwar el-Sadat a manos de islamitas radicales, permitió un crecimiento económico del país, mejoró las relaciones diplomáticas con vecinos e incluso Estados Unidos y tomó un trabajo conciliador en la región. Aún así los últimos años se pusieron en contra de sus logros y empezaron a desencadenar hechos que percibieron los egipcios y los llevaron a actuar como lo hicieron.
Siempre he considerado que no hay nada más malo en la vida que los excesos y más en el poder, a la fecha Mubarak podría catalogarse uno de los hombres más ricos del planeta, incluso podría ser el primero en la lista de la Revista Forbes; rumores mencionaban que entrenaba a su hijo para cederle el poder y en los últimos años había tomado muchas decisiones que estaban afectando al pueblo egipcio en temas como el desempleo. Creo que una buena reflexión es la del diario El Tiempo en publicaciones del pasado 13 de Febrero, en el artículo, “Mubarak el líder y “salvador” que se hizo odiar”.
Sin saber cómo será el proceso de transición en Egipto mientras las fuerzas militares estabilizan el país y la confianza del pueblo, además de sus relaciones diplomáticas en general; el ejemplo de este país demuestra lo perjudicial de las dictaduras, el mal ejercicio del poder y la resistencia al cambio.
A pesar de que los líderes de países latinoamericanos como Cuba o Venezuela siguen con su empeño de postergarse en el poder, siento tranquilidad de que en el caso colombiano no se haya logrado la perpetuación del poder y que a pesar de muchos factores que faltan atender en Colombia, hay un gobierno que hasta el momento no anhela más de cuatro años en su ejercicio….Como dirían las abuelas con su adagio: Amanecerá y veremos!
